Gas Radón: El enemigo en casa

Hasta hace unos años, casi nadie tenía información sobre el gas Radón. A día de hoy, sabemos que es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón en España.

Pero… ¿De dónde procede el Radón? ¿Cómo entra en nuestras casas? ¿En qué zonas de España se encuentra? ¿De qué depende su peligrosidad? ¿Cómo podemos medirlo? ¿Podemos frenarlo? ¿De qué manera?

Todas las respuestas a estas preguntas -y más- en este artículo.

 

¿Qué es el Radón y de dónde procede?

El Radón es un gas radiactivo procedente del Uranio.

El Uranio es un elemento químico radiactivo que se encuentra en la corteza terrestre en cantidad variable, pero siempre en bajas concentraciones. Al ser radiactivo, el Uranio está en constante desintegración y emite átomos radiactivos de Radio y éste, a su vez, se descompone dando lugar al Radón (por supuesto también radiactivo, “de tal palo…”).

Para que os hagáis una idea, el Uranio sería el abuelo de la saga, el Radio el padre y el Radón el hijo. Pero la fatal descendencia no termina ahí y el Radón tiene, a su vez, una bonita prole de partículas radiactivas muy perjudiciales para el organismo.

La mayor concentración de gas Radón se produce en el subsuelo, a 1 metro de profundidad. Desde ahí, asciende a la superficie a través de los poros del terreno y pasa a formar parte del aire que respiramos. El Radón supone alrededor del 50% de la radiación natural que recibiremos los humanos a lo largo de toda nuestra vida (otro tipo de radiación natural es, por ejemplo, la radiación solar procedente del espacio).

El Radón que se encuentra en la atmósfera no supone un gran problema para nosotros, porque se diluye en el aire. Los perjuicios derivados del Radón están directamente relacionados con la concentración de éste en el ambiente.

NOTA: La concentración del gas Radón se mide en Bq/m3 (Bequerelios/metro cúbico). Representa la desintegración de un átomo por segundo en un m3 de aire

El gas Radón se produce en el subsuelo y asciende a la superficie para formar parte del aire que respiramos. Supone alrededor del 50% de la radiación que recibiremos a lo largo de nuestra vida (incluso mayor que la solar). Clic para tuitear

 

¿De qué depende la cantidad de Radón que emite el suelo?

  • Las características del terreno

a) Cantidad de Uranio que hay en el subsuelo. Hay más contenido de Uranio en suelos graníticos que en otro tipo de suelos.

b) La porosidad del terreno. Recordemos que el Radón es un gas, y tiende a escapar hacia la superficie. Así, se produce una mayor emanación de radón en suelos porosos (como arenas y gravas) que en suelos compactos o arcillosos. También habrá más Radón fugitivo en suelos graníticos fracturados que en aquéllos compactos.

  • Las condiciones ambientales

a) La presión atmosférica: las bajas presiones (borrascas) favorecen la emanación de radón, mientras que las altas (anticiclón) la dificultan.

b) La humedad: la humedad compacta el suelo y disminuye su permeabilidad, dificultando la salida del radón a la atmósfera.

c) La estación del año: los niveles de Radón en otoño e invierno son significativamente más altos que en primavera y verano.

 

¿Dónde se encuentra el gas Radón en España?

Existe una mayor cantidad de Radón en suelos graníticos y porosos.

El  Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha elaborado un mapa de exposición potencial al gas Radón en España donde se distinguen 3 categorías de riesgo (0, 1 y 2) en función de los niveles de Radón.

En particular, identifica aquellas zonas en las que un porcentaje significativo de los edificios residenciales presenta concentraciones superiores a 300 Bq/m3 (categoría 2). En el siguiente mapa, se refleja en colores rosa y salmón:

muro sin separadores

Mapa del potencial de gas Radón en España (Clica aquí para tener más información sobre el mapa)

 

El mapa mide el potencial de radón con “percentil 90” sobre los edificios de esa zona. Por ejemplo, “400 Bq/m3” significa que el 10% de los edificios supera esa concentración de Radón.

Entre las zonas tipo 2 (las de máxima exposición) figuran, sobre todo: toda Galicia, Extremadura, sur y este de Castilla-León y algunas partes de Madrid, Castilla la Mancha, Cataluña y Aragón.

Si cuando consultes el mapa de Radón compruebas que vives en Zona 2, no es necesario que en tu cerebro se encienda una alarma intermitente y ruidosa y quieras mudarte a “Ojuelos Altos” que está en una tranquilizadora zona verde.

Este mapa debe servirnos para concienciarnos de que existe un problema potencial (pero real) y el hecho de ser conscientes de ello nos hace libres para tomar las medidas que consideremos oportunas.

 

Características del Radón

El Radón posee tres características que lo hacen especialmente peligroso:

  • Radiactividad

La característica más importante, pues es la culpable de sus consecuencias más letales.

Cuando el Radón entra en los pulmones, se produce una desintegración radiactiva que daña el ADN celular produciendo cáncer de pulmón. De este modo, el Radón está considerado como carcinógeno humano.

En españa, 1500 muertes al año están relacionadas directamente con la exposición al Radón. Es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón según la OMS (entre el 3% y el 14%). Entre los no fumadores, es la primera.

  • Gran Movilidad

El Radón es un gas y, como a todos los gases, le gusta moverse mucho y expandirse por el ambiente. Llegará lo más lejos posible en función de las facilidades que tenga para ello (porosidad del terreno, bajas presiones, existencia de huecos…)

Además, el Radón tiene una gran sensibilidad a los cambios de presión. Con pequeñas diferencias de presión es capaz de desplazarse varios cientos de metros por el terreno.

  • Es Imperceptible

El Radón es invisible, incoloro, inodoro e insípido; es decir, es totalmente inapreciable por nuestros sentidos. No molesta ni lo notamos, y ello contribuye a nuestra ignorancia de sus potenciales y graves consecuencias. La única manera de saber si está a nuestro alrededor es medirlo con equipos adecuados.

 

Resumiendo: tenemos una sustancia muy nociva para nuestra salud, que se desplaza con gran facilidad y además no nos damos ni cuenta de que está en el aire que respiramos.

¡Se cumple el cóctel perfecto para que el Radón sea un intruso malhechor en nuestra casa y nosotros sin enterarnos ni hacerle frente!

 

¿Cómo entra el Radón en las viviendas?

El Radón llega a tu casa sin ser invitado. Además, al igual que los familiares incómodos auto-invitados, llega para quedarse mucho tiempo.

Antes comenté que la concentración de Radón al aire libre no es preocupante (varía de 5 Bq/m3 a 15 Bq/m3). El que SÍ importa es el que está encerrado dentro de las viviendas y lugares de trabajo. Llega a hurtadillas por el subsuelo, aprovechando cualquier fisura para colarse con traición y alevosía en nuestro hogar.

El gas Radón es 9 veces más pesado que el aire, por lo que permanecerá normalmente confinado en los sótanos y partes bajas de la casa. Es ahí donde se registran los niveles más altos de Radón. No obstante, es posible que aproveche corrientes de convección para ascender también a plantas superiores.

En edificios (como viviendas, escuelas y oficinas), las concentraciones de radón varían de 10 Bq/m3 hasta más de 10.000 Bq/m3.

 

¿De qué factores depende la concentración de Radón en la vivienda?

  • La composición geológica del terreno

La cantidad de uranio que contienen las rocas y el subsuelo nos determina el potencial de Radón que puede entrar en nuestras viviendas.

Sobre este factor no podemos actuar.

  • La ventilación en la edificación

La ventilación es la tasa de intercambio de aire entre el interior y el exterior. Ésta depende del tipo de construcción, los hábitos de ventilación de sus habitantes y la estanqueidad del edificio.

Es la medida preventiva más obvia para reducir la concentración de Radón, pero tiene sus limitaciones. La ventilación natural no es suficiente para reducir la cantidad de Radón a niveles aceptables. Con una intensa ventilación natural sólo se reduciría un máximo de un 20% la cantidad de Radón del ambiente. Incluso así, también hay que tener en cuenta que esto iría en detrimento de la eficiencia energética de la vivienda.

  • La existencia de vías de acceso en las edificaciones

El Radón puede penetrar en una construcción por múltiples vías: grietas en suelos, sumideros, espacios alrededor de las tuberías, juntas… Cualquier mínimo hueco lo aprovechará para huir de su cárcel de roca y ahuecarse en el aire de tu sótano.

Durante este proceso ocurre un fenómeno que se conoce como el “efecto chimenea”, por el cual nuestras casas actúan como aspiradores gigantes de Radón al convertirse, en muchos casos, en la ruta más accesible de salida a la superficie.

Por ejemplo: cuando hay mucha humedad en el aire, el suelo está más compactado y al Radón le cuesta salir desde el subsuelo hasta el exterior. Así que si encuentra cualquier pequeño hueco en la cimentación de tu casa correrá presuroso a “invadir” tu dulce morada.

 

De este modo, es curioso, pero cuanto más dificultosas sean las condiciones ambientales exteriores, más probabilidad habrá de que éste se cuele en tu vivienda.

 

¿Cómo puedo medir el Radón que hay en mi casa?

La única forma de saber si una vivienda tiene Radón es midiendo su concentración con un equipo adecuado. Actualmente existen en el mercado diferentes dispositivos que pueden medir los niveles de Radón en tu hogar. También existen empresas que realizan las mediciones, analizan los resultados y en función del riesgo diseñan medidas para reducir la concentración del Radón en la vivienda.

Pero debes tener en cuenta dos cuestiones:

  • Las mediciones de Radón no se realizan de manera puntual. Su concentración varía constantemente en el tiempo, por lo que es necesario medirla en el aire durante varios días (o incluso meses) para tener en cuenta dichas fluctuaciones. Posteriormente se analizan las mediciones y se calcula una concentración media representativa de la dosis de Radón.
  • Las mediciones de Radón se realizan en estancias concretas, pues la concentración de Radón varía de una planta a otra. Incluso en una misma planta puede variar de una estancia a otra. Lo mejor es realizar mediciones en las plantas más bajas y en estancias donde pasamos muchas horas, como los dormitorios. Hay que recordar que en estancias cerradas habrá más probabilidad de tener concentraciones de Radón perjudiciales para nuestra salud.

 

Tipos de medidores de gas Radón

  • Filtros de carbón activo par medir el gas Radón

Son unos pequeños contenedores que se sitúan en la estancia donde se desea medir el nivel de radón. Pasado el tiempo indicado por el fabricante, se envía a un laboratorio donde se realiza el análisis de resultados. Normalmente va incluido en el precio del kit también el análisis de laboratorio.

  • Metodología de trazas

Es un método de alta precisión y sensibilidad utilizado por empresas especializadas y laboratorios. Se utiliza, sobre todo, cuando ya se ha verificado la presencia del gas radón en un ambiente y se quiere calcular la dosis de manera más precisa.

  • Medidores de gas Radón electrónicos

Poseen sensores que miden automáticamente la concentración de radón en el ambiente. Son detectores de Radón prácticos y fáciles de manejar y proporcionan los datos de manera digital (incluso los hay que envían los datos a una aplicación móvil). En función del tipo de detector se puede conseguir un mayor o menor nivel de precisión en las mediciones.

Hay que aclarar que en el mercado existen diferentes tipos de detectores de radiación.

– Unos miden radiación del campo electromagnético (aquella que emiten aparatos eléctricos o cables).

– Otros miden la radiación de origen nuclear (pueden medir rayos X, radiación gamma o beta en función del tipo).

Para medir Radón existen equipos exclusivos. Normalmente, éstos detectan la presencia del gas radiactivo a partir de las partículas alfa que emite.

Así que hay que fijarse muy bien a la hora de adquirir un detector de radiación. Debemos estar seguros de que tiene la función que nos interesa para medir el Radón.

Entre los mejor valorados en Amazon, por ejemplo, se encuentran el Corentium Home y el Radon Stop (ambos medidores aparecen en el vídeo de la OCU que se encuentra al final de este post). El segundo de estos es más caro, pero presenta funcionalidades extra como gráficas y conexión con la aplicación móvil. 

 

¿Qué hace nuestra Administración para encarar el problema?

Hasta hace bien poco, prácticamente NADA.

En nuestro país existe una norma del año 2012 relacionada con la Seguridad y Salud en el Trabajo que señala qué lugares de trabajo deben medir el radón interior. Afecta sobre todo a lugares de trabajo subterráneos o aquellos ubicados en áreas propensas al radón, además de algunas industrias específicas.

Ya por los años 90 la Comisión Europea publicó la Recomendación 94/143 EURATOM. En ella, se incluían una serie de recomendaciones para proteger a la población de los riesgos del radón. Este tipo de Recomendaciones no supone ninguna obligación para los Estados Miembros, así que España hizo oídos sordos.

 

La Directiva 2013/59/EURATOM

En 2014, la Unión Europea tuvo que ponerse seria para poner en firme a los Estados que se hacían los despistados y promulgó la Directiva 2013/59/EURATOM. Entre otras cosas, expone:

  • Establecer   normas   de   seguridad   básicas   para   la   protección   contra   los   peligros   derivados  de  la  exposición  a  radiaciones  ionizantes.
  • Recoge 300 Bq/m3 como umbral de concentración máximo de Radón para las viviendas y los lugares de trabajo.
  • Obligación de los estados miembros de medir y controlar el radón en viviendas, colegios, edificios públicos, lugares de trabajo, etc.
  • Obligación de las Administraciones de informar a los ciudadanos respecto a la exposición al radón y a sus riesgos asociados.
  • Efectuar medidas anti-radón para reducir las concentraciones de este gas.

 

Una Directiva es como una ley europea global que sí es de obligado cumplimiento para todos los Estados Miembros. Éstos, deben adaptarla a su marco jurídico y tienen un plazo máximo para hacerlo.

En este caso, el plazo para que la Directiva pasase a formar parte de la legislación española finalizaba en febrero de 2018. Sí, como ya os habréis imaginado la mayoría, “el plazo expiró y España no lo consiguió”.

Actualmente existe un Proyecto de Real Decreto sobre este asunto. Ahora tendremos que esperar a ver cómo el Gobierno aborda su puesta en práctica.

 

Las novedades del CTE: protección frente al gas Radón

El Código Técnico de la Edificación está en vías de modificación para adaptarse a la Directiva 2013/59/EURATOM.

Éste, entre otros puntos, aborda uno que citaré textualmente:

Se introducen medidas para la protección de las personas frente a la exposición a gas radón en el interior de los edificios de acuerdo con las obligaciones impuestas por la Directiva 2013/59/EURATOM, mediante el desarrollo de una nueva exigencia básica HS 6 dentro del requisito básico de Salubridad”.

 

Es decir, se crea una nueva sección denominada HS 6 en el Documento Básico de Salubridad. Esta sección estará dedicada a la protección frente al radón y cabe destacar ciertos aspectos relevantes de la misma:

  • Se clasifican los términos municipales en zonas tipo I y zonas tipo II, en función del riesgo potencial frente a la exposición al Radón. Existe un apéndice en el que aparece una lista con dichos municipios ordenados por Comunidad Autónoma y zona asignada.
  • El ámbito de aplicación de la nueva sección es:
    • Edificaciones de nueva construcción.
    • Intervenciones en edificios existentes: tanto en ampliaciones, como en actuaciones con cambio de uso u obras de reforma.
  • El nivel de referencia es de 300 Bq/m3 (promedio anual de concentración de Radón en espacios interiores habitables).

La OMS estableció en 2009 los 100 Bq/m3 como el nivel de concentración que no se debería superar. El valor del CTE es, por lo tanto, demasiado conservador, puesto que deja sin la obligación de protección frente al Radón a aquellos hogares cuyos niveles oscilan entre los 100 y 300 Bq/m3 (por debajo de 100 Bq/m3 la OMS considera el nivel de Radón aceptable).

 

Por cada 100 Bq/m3, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta un 16%. De este modo, el nuevo CTE nos expone a un nivel de riesgo 32% mayor que lo que recomienda la OMS.

 

En el caso de que viváis en casas ya construidas y no tengáis pensado hacer reformas importantes, podéis realizar las mediciones de Radón pertinentes en vuestra vivienda y acometer las obras necesarias para minimizar la exposición si existiese riesgo.

En este caso, la iniciativa sería vuestra, la ley NO os obliga.

El CTE establece el umbral de actuación en 300 Bq/m3 (promedio anual de concentración de Radón en espacios interiores habitables), muy por encima de los 100 Bq/m3 que establece la OMS como tope recomendable. Clic para tuitear

 

¿Cómo nos aislamos del radón? – Técnicas de construcción y mitigación

Llegados a este punto del artículo, creo que estarás deseando saber cómo podemos dejar al Radón en fuera de juego.

Lo cierto es que no es nada fácil. Existen varias técnicas para mitigar su presencia, pero debemos ejecutarlas de forma concienzuda. El CTE  nos habla de posibles soluciones, pero me gustaría hacer alguna aportación a mayores.

 

La causa más común por la que el radón accede al interior de una vivienda es por la falta de estanqueidad. Desde el punto de vista constructivo será necesario, pues, diseñar barreras en la envolvente del edificio para evitar la entrada de aire con radón desde el suelo.

 

Barrera de protección

Se trata de colocar como barrera de protección una lámina anti-radón. Ésta, deberá colocarse entre el terreno y los locales habitables del edificio, para limitar el paso de los gases provenientes del terreno.

La lámina deberá colocarse de forma totalmente continua (para entendernos, es como una impermeabilización de una terraza).

Se consideran válidas las barreras tipo lámina que posean un coeficiente de difusión frente al radón menor que 10-11 m2/s y un espesor mínimo de 2mm.

 

Espacio de contención ventilado

Este espacio sería una cámara de aire (horizontal o vertical, según el cerramiento a proteger) interpuesta entre el terreno y las estancias.

Lo más importante de este espacio es:

  • El cerramiento del local no puede tener fisuras ni discontinuidades que permitan el paso del gas Radón.
  • Debe estar muy bien ventilado. Si no se puede garantizar una ventilación natural eficiente, o se busca aumentar la eficacia de la instalación, se dispondrán extractores mecánicos.

Se trataría pues, en muchos casos, de ejecutar un forjado sanitario pero poniendo especial cuidado en la ventilación.

muro sin separadores

Imagen 1: Sistema Caviti para generar un espacio ventilado. Imagen 2: Forjado sanitario unidireccional.

 

Despresurización del terreno

Lo que se busca con esta solución es marcarle un camino a la salida del gas Radón. Como hemos visto en apartados anteriores, el Radón siempre busca el camino más fácil para salir a la superficie. Este camino suele ser el que posee una menor presión.

Este sistema de despresurización se configura mediante una red de arquetas y de tubos perforados enterrados y conectados entre sí. También debe poseer un conducto de extracción y disponer de un extractor mecánico para aumentar su eficacia.

Viene siendo algo similar a una instalación de drenaje del terreno para captar el agua subterránea. La diferencia es que el agua se envía a un pozo (por gravedad) y el Radón lo soltamos al aire (por diferencia de presiones).

 

Ventilación mecánica de las estancias

Recordemos que el hecho de ventilar la vivienda es la medida más obvia para reducir la concentración del gas Radón. El aire exterior tiene una concentración muchísimo menor, por lo que, al hacer el intercambio, disminuimos la concentración interior.

No obstante, tal y como se ha dicho, la ventilación natural tiene sus limitaciones. Por una parte, el flujo no es constante y, por otra, las pérdidas energéticas son enormes.

La solución a esta disyuntiva sería el empleo de ventilación mecánica con recuperación de calor.

Se trata de un sistema que coge aire del exterior y lo introduce en las habitaciones y salón. Al mismo tiempo, recoge el aire viciado de los baños y la cocina y lo expulsa al exterior. Se genera entonces un circuito de renovación de aire muy lento pero constante, que hace que no sea necesario abrir las ventanas para ventilar.

Este circuito también posee un sistema de recuperación de calor. Se trata de un equipo que cruza ambos flujos (el de entrada de aire a la vivienda y el de salida) pero sin mezclarlos, recuperando hasta el 90% del calor de este último y pasándolo al anterior.

 

Es decir, que si la temperatura exterior es de 0ºC y la interior de 20ºC, el aire entraría en la vivienda a 18ºC y no a 0ºC.

 

De esta manera, además de conseguir aire muy limpio (el propio aparato tiene filtros) conseguimos ventilar más y mejor las estancias, sin apenas pérdidas de calor.

Además, el propio sistema genera una pequeña sobrepresión (digamos que el ventilador de admisión “trabaja más” que el de extracción). Esta sobrepresión se hace para aminorar las infiltraciones de aire en la vivienda y conseguir mayor eficiencia energética. Pero… ¡sorpresa! ¡al minimizar las infiltraciones de aire también minimizamos la entrada del Radón en nuestra casa!

Resumiendo: con este tipo de ventilación conseguimos renovar más aire (bajamos la concentración de Radón) y realizar una pequeña sobrepresión (que dificulta la entrada del Radón desde el subsuelo).

Imaginaos el potencial que tendría complementar esta solución con la realización de un forjado sanitario ventilado con extractores mecánicos (despresurizado).

Si quieres saber más sobre la ventilación mecánica con recuperación de calor, te recomiendo este vídeo.

 

Evitar materiales de construcción que constituyan una fuente de Radón

Al contrario de lo que muchos imaginan, los materiales empleados en la construcción contribuyen muy poco al total de concentración de Radón al que estamos expuestos (como mucho al 20% del total).

No obstante, siempre será mejor elegir materiales constructivos con bajos niveles de radiación.

En Galicia, por ejemplo, el uso del granito como cerramiento exterior está muy extendido. Aunque la mayor parte de la radiación proviene del subsuelo, no está de más actuar sobre las paredes de piedra que emiten radón. Así, si queremos poner una barrera a la radiación proveniente del granito, sería necesario optimizar la estanqueidad de las fachadas.

Al contrario de lo que muchos imaginan, los materiales de los que está hecha una edificación contribuyen muy poco al total de concentración de Radón a que estamos expuestos (como mucho al 20% del total). Clic para tuitear

 

Conclusiones

Tenemos un enemigo en casa del que apenas nos hablan en los medios de comunicación.

Se trata de un enemigo radiactivo, que mata a 1500 personas en España cada año. Es invisible, no huele, se mueve muy rápido y entra en nuestras casas desde el subsuelo.

Existen varios tipos de medidores de gas Radón que nos pueden indicar su concentración en nuestros hogares. Si empleas alguno de ellos y los resultados no son los deseados, te recomiendo enérgicamente que te plantees hacer obras de mitigación en tu vivienda. Aunque no te obligue la Administración.

 

POST-Conclusión

Dada la envergadura y el interés de este tema, pronto realizaré un videopost sobre este tema. Intentaré hacerle una videoentrevista a la autora del 80% del artículo, Ana Orozco. Si no te la quieres perder, suscríbete aquí. Además, con la suscripción te regalaré mis 2 e-books “Guía para el ahorro energético en el hogar” y “6 preguntas que te debes hacer y 6 respuestas que necesitas conocer antes de hacer tu casa”. Te encantarán.

 

Os recomiendo el MEGA-Post sobre el gas Radón que ha escrito @CGObras. He pasado de `no tener apenas ni idea´ a `crack´ en 3500 palabras 😉 Clic para tuitear

 

 

Artículo escrito por Ana Orozco y Jose Iglesias


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Gas Radón: El enemigo en casa
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