¿Por qué tengo frío a 20ºC?

En muchas ocasiones sentimos un disconfort térmico que va más allá de la temperatura. Puede ser por tener los pies fríos, porque te agobia la humedad, porque hay una corriente de aire molesta… Lo cierto es que incluso con la calefacción puesta estás “destemplado”.

El cuerpo de cada persona percibe de manera diferente la sensación de frío, pero existen varios factores que influyen de forma directa en cómo se genera esa sensación.

En este artículo te explico cosas como qué es la sensación térmica, cómo intercambiamos calor las personas con el ambiente o qué hacer para mejorar el confort térmico.

¿Por qué tengo frío a 20ºC?

 

Sensación térmica

La sensación térmica es la reacción del cuerpo humano ante las diferentes condiciones ambientales. La sensación térmica no sólo depende de la temperatura del aire:

 

Existen condiciones personales que influyen en la sensación térmica:

  • El calor producido por el cuerpo (índice metabólico). Nuestro cuerpo genera calor mediante reacciones de combustión que tienen lugar en las células. Cuanta más energía necesite el cuerpo más calor se produce. Una persona realizando una actividad sedentaria produce menos calor que una persona en movimiento o haciendo una actividad física.
  • La vestimenta y calzado (índice de indumento). Determina el nivel de aislamiento con el ambiente exterior. Los materiales y tejidos de nuestra indumentaria actúan como una barrera más o menos eficaz ante el frío externo al cuerpo.

 

También existen condiciones ambientales que actúan sobre la sensación térmica:

  • Temperatura seca. Es la temperatura que marca un termómetro común.
  • Temperatura radiante. Depende de la temperatura que poseen los objetos y superficies que están a nuestro alrededor y que emiten –o absorben- calor por radiación. En una estancia, esta temperatura radiante depende de la temperatura del suelo (50%), de la de las paredes (30%) y de la del techo (20%). Todos hemos experimentado alguna vez esa sensación de disconfort al estar en contacto con un suelo frío que nos “congela los pies”.
  • Velocidad del aire. Sí, exacto: “no es que haga frío, pero hay una corriente de aire…”. El aire en movimiento favorece la transpiración de la piel y la enfría. Es lo mismo que cuando abrimos la ventanilla del coche en verano para refrescarnos, aunque en el exterior la temperatura sea de 30ºC.
  • Humedad del aire. La humedad es la cantidad de vapor de agua que hay en un ambiente. Con temperaturas altas el exceso de humedad acentúa la sensación de calor. Por el contrario, con temperaturas bajas, un alto contenido de humedad en el ambiente aumenta la sensación de frío. La humedad en las estancias secas de la casa (todas excepto cocina, lavadero y baños) debe situarse entre 30% y 60%. Tanto por debajo como por encima de estos porcentajes, el disconfort empieza a ser intolerable.
Un termómetro común únicamente marca la temperatura seca del aire, pero hay otros factores que influyen en nuestra sensación térmica en el interior de una vivienda. Clic para tuitear

 

Intercambios de calor persona-ambiente

Nuestro cuerpo interactúa con el entorno térmicamente, desprendiendo o absorbiendo calor, en función de las condiciones ambientales.

Nuestro cuerpo intercambia calor con el ambiente por conducción, radiación y evapotranspiración.

El método más directo para intercambiar calor es la conducción (o transmisión). Según esta, cuando dos cuerpos entran en contacto el calor fluye desde el cuerpo más caliente al cuerpo más frío. Las personas estamos protegidas con ropa y calzado, por lo que el contacto directo con otras superficies es mínimo. De este modo, el intercambio de calor por conducción es casi despreciable.

Otro método muy importante de intercambio de calor es la radiación. Según este, dicho intercambio se produce sin que los cuerpos entren en contacto. La radiación solar es el mejor ejemplo, pues el Sol nos calienta cada día aunque esté a millones de kilómetros de distancia. Nuestro cuerpo radia más calor cuanto más frío ambiental existe y absorbe calor cuanto más cerca tenemos una fuente radiante. Es por esto que en los días fríos, cuando salimos a la calle o estamos en un ambiente de baja temperatura, nuestro cuerpo tiende a “perder calor” (somos emisores de radiación). Esto hace que aumente todavía más nuestra sensación de frío.

Un factor también muy importante es la evapotranspiración o calor latente. Esta sucede en nuestro cuerpo cuando pierde humedad debido a la evaporación superficial de la piel. Este proceso tan rutinario le “roba calor al cuerpo” y provoca que nuestra sensación de frío se acentúe.

Un extremo de este intercambio de calor es si hacemos ejercicio físico y sudamos. Cuando sudamos, nuestro cuerpo se refrigera rápidamente, invirtiendo energía calorífica en evaporar agua corporal. Una vez en el exterior de nuestra piel, el sudor vuelve a condensar en forma de gotas por la temperatura externa.

 

Entonces, ¿Por qué tengo frío a 20ºC?

La temperatura que el cuerpo percibe (temperatura operativa), es la media entre la temperatura seca (la que medimos con un termómetro) y la temperatura radiante media (la de las paredes, techo y suelo).

Con la calefacción podemos calentar directamente el ambiente (intercambio de calor por radiación y por convección del aire), pero no las superficies de la estancia (salvo con el suelo radiante, y de ahí su confort).

Así pues, en estancias con paredes de fachada deficientemente aisladas, la temperatura radiante media puede estar en torno a 5ºC por debajo de la temperatura seca. En este caso, la temperatura que nuestro cuerpo percibe es claramente inferior a la que marca el termómetro. Aunque el termómetro marque 20ºC, si la temperatura radiante es de 16º, la temperatura operativa que percibimos será de 18º.

Por lo tanto,una vivienda bien aislada proporcionará un confort térmico mucho mayor que otra que no lo esté, aunque en esta última tengamos puesta la calefacción a mayor temperatura.

Una vivienda bien aislada proporcionará un confort térmico mucho mayor que otra que no lo esté, aunque en esta última tengamos puesta la calefacción a mayor temperatura. Clic para tuitear

 

Cosideraciones para una buena sensación térmica

 

Ropa de abrigo

Una buena ropa de abrigo evita que nuestro cuerpo pierda el calor generado por nuestro metabolismo. Ese calor que no perdemos ya no tendremos que suplirlo con ninguna fuente de calor.

 

Infiltraciones de aire

En viviendas con carpinterías exteriores deficientes o cajas de persiana antiguas, se producen corrientes de aire provenientes del exterior. Estas corrientes provocarán un descenso en nuestra temperatura corporal y, consecuentemente, el aumento de la sensación de frío. Además, estas infiltraciones provocan que entre el frío del exterior y que se escape el calor del interior de la vivienda.

 

Control de la humedad

El control de la humedad es primordial para un confort térmico adecuado. Con una humedad interior de entre 40% y el 50%, tendremos muchísimo ganado para conseguir una sensación térmica adecuada. En Galicia, por ejemplo, partimos de un nivel de humedad bastante alto debido a nuestra climatología.

Es necesario tener en cuenta que nuestro cuerpo desprende humedad por medio de la respiración y la exudación. Actividades como la cocción de alimentos o ducharse también desprenden vapor de agua, aumentando así la humectación en nuestra vivienda.

Se hace imperativo, por lo tanto, realizar una correcta ventilación diaria de la vivienda. Con 10 minutos de apertura completa de las ventanas es suficiente (más tiempo provocaría enfriar la superficie de las paredes). En invierno también es muy recomendable la utilización de deshumidificadores en climas húmedos.

El control de la humedad también nos permitirá calentar el ambiente de forma más eficiente. Es mucho más sencillo calentar “aire” que calentar “aire y agua”. El agua necesita más energía para aumentar su temperatura, lo que supone una mayor exigencia de calefacción.

Es conveniente regular la humedad en una vivienda. Es mucho más sencillo calentar “aire” que calentar “aire y agua”. El agua necesita más energía para aumentar su temperatura, lo que supone una mayor exigencia de calefacción. Clic para tuitear

 

Conclusiones

Existen muchos factores que influyen en “nuestro frío” (también llamado sensación térmica).

La temperatura que mide un termómetro común es la temperatura seca del aire, y es sólo uno de los factores que influyen en esta sensación térmica. Por eso podemos estar cómodos a 18ºC en algunas viviendas e incómodos a 20ºC en otras.

Artículo escrito por Jose Iglesias


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